domingo, 16 de julio de 2017

MACHOTES Y BANDERAS

Roger Federer
Lo confesaré sin remilgos; me gusta el tenis. Puntualizo: me gusta ver partidos de tenis en la televisión. En realidad, solo recuerdo haber jugado dos o tres veces en toda mi vida. Sin embargo, como aficionado, creo que he visto unos cuantos miles de partidos en la televisión. Supongo que se debe a que me reconozco incapaz de realizar nada que se acerque a un golpe inalcanzable. Por eso he admirado, casi venerado a jugadores como Borg, Lendl, Mcenroe, Connors, Sampras, Agassi, Federer, Nadal y a jugadoras como Navratilova, Evert, Graff, Hingis, Williams (cualquiera de las dos) o Seles. 
Admirando a algunos de ellos he pasado momentos inolvidables. Sobre todo cuando los partidos alcanzaban cierta igualdad y las jugadas rebasaban la belleza estética y entraban dentro del terreno de la épica.
El tenis -aparte de talento y conocimientos de física aplicada- tiene algo que no tiene la literatura. En este deporte, aparentemente elitista, las grandes finales de torneos están únicamente reservadas a los mejores. Un jugador de tenis jamás llegará a lo alto por tener un cuñado en la Subsecretaría de Enchufes del Ministerio de Cultura. Por muy popular o muy mono (o mona) que sea un tenista (aquí no hace falta poner tenisto) no va a plantarse en la final de Roland Garros si no ha derrotado antes a Becker, Djokovich o a cualquiera de las hermanas Williams. Nada de eso, en este juego solo salvan partidos los que mejor lo juegan y eso, créanme, puede resultar agotador.
Otra cosa es el mensaje que el establishment español nos quiera meter a la hora de televisar una final. Está claro que, para ver la final de Wimbledon, entre Venus Williams y Garbiñe Muguruza había que estar dado de alta en una televisión de pago. No es que el partido tuviera mucha historia, ya que Muguruza no dejó que se luciera Williams igual que, semanas antes en la Philippe-Chatrie, Wawrinka no tuvo la menor opción frente a un espléndido Nadal al que todo (o casi todo) le salía de maravilla. Apenas hubo partido en ambas ocasiones. Pero ese no es el tema. El tema de este lamento mío es que, al contrario que sucedió en el Roland Garros, donde pudimos ver la final en abierto, la mayor parte de los aficionados no pudimos ver ninguna de las finales del Wimbledon. 
¿Por qué? Pues muy sencillo. La final femenina, ganada por Garbiñe Muguruza, era femenina y, como era femenina, no era de interés nacional. Ole tus cojones. La final masculina, entre Federer y Cilic no era jugada por ningún español y, por lo tanto, no se retransmitió por televisión de todos los españoles. Sin embargo, los que de verdad amamos el tenis, sentimos una honda admiración por ese fenómeno que es Roger Federer, como la sentimos en su momento por el increíble "resto" de Ivan Lendl, o el correoso juego de Mcenroe que, además, aderezaba sus partidos con simpáticas discusiones con el juez árbitro. Nos gusta ver jugar a Federer contra quien sea y, si es contra Nadal mucho más, y si ambos están en estado de gracia, ya ni te cuento. 
Aunque ninguna de las finales de Wimbledon 2017 tuviera mucha rivalidad, me hubiera gustado disfrutarlas. La femenina y la masculina. La que jugaba una española y la que jugaban un par de guiris. ¡Es que soy un tipo muy raro, lo sé! Será porque a mí, lo de las banderas y los testículos, como que me da igual.
Martina Navratilova
¿O será que nos hemos vuelto tan ciegos que solo nos interesa una final de Grand Slam cuando la juega un español y, además, varón? O será que estamos hablando de personas civilizadas y, claro, eso ya no se lleva.
Al menos me queda la ilusión de seguir admirando en vídeo enlatado, el impresionante tenis que jugaba Martina Navratilova. No era española, lo sé, pero ¡cómo jugaba la muy joía!

5 comentarios:

  1. O SEA...a GUILLERMO VILAS; el creador de la " GRAN WILLY ".... ni.....

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  2. a GABRIELA SABATTINI, el "GATO" CORIA, NABALDIAN, DEL POTRO.....

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  3. No era menester hacer una lista interminable, pero te diré que pasé maravillosos ratos admirando a Vilas y Sabattini. Como ya he dicho, no se trata de banderas.

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  4. Fíjate que tampoco he mencionado a Ilia Nastase a Murray a......................

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