¿Qué es lo que importa? Una cometa manufacturada con
cañas de río y bolsas de plástico. Las risas de unos niños. Y, al
fondo, el mar plateado donde rolan los mismos vientos que inflaban
las velas de aquel barco pirata que surcaba nuestros sueños.
domingo, 8 de junio de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
DIALOGANDO CON EL AIRE
El poeta se ha vuelto imperceptible para todo eso que importa
a los poetas. En algún momento de ese turbio devenir dejó de
mirarse al ombligo y se fabricó unas alas con papel higiénico.
El poeta no está hecho para hablar el mismo idioma que tú hablas,
sino para inventar otro modo diferente de arrancarse la piel y
desplegarla bajo el sol. Y ahí viene la parte más cínica del asunto: la mayoría de los circunstantes prestará atención a la piel apartando la
mirada de la desnudez del poeta.
domingo, 25 de mayo de 2014
(CONCLUSIONES)
Los acontecimientos se desarrollaron -obviamente- en el lugar de
autos. Esto es, en la cochera donde el demandado Kaspar K. mantenía
furtivos encuentros con la hermosa y turbadora Wallis C. Aquella
noche -o más bien, aquella madrugada- el susodicho (me refiero,
claro está, a Kaspar K) estacionó su todoterreno junto al
monovolumen de la susodicha (Wallis C., por supuesto) y descendió de
su flamante vehículo de tracción 4x4, para acceder al espacioso
asiento trasero del automóvil de la susodicha. Tras los prolegómenos
de rigor (siempre tan sobrevalorados) los demandados, dejándose
llevar por sus más bajos instintos, se lanzaron a una ruidosa y
desesperada cópula. Aquella cacofonía (¡a tan altas horas de la
madrugada!) puso en alerta al diligente
vigilante de seguridad Billy Bob C. (mi cliente, para más señas)
quien, en estricto cumplimiento del deber para el que fue investido y
uniformado (con las correspondientes recomendaciones) se acercó con
el preceptivo sigilo por la parte trasera del M.V donde la susodicha
(la hermosa y turbadora Wallis C.) y el
susodicho (posteriormente identificado como Kaspar K.) fornicaban
sórdidamente, obviando las más elementales normas del decoro. Mi
cliente (el siempre diligente Billy Bob C.) proyectó la luz de su
linterna reglamentaria hacia y a través de la ventanilla trasera del
M.V. de la susodicha (Wallis C., como
venimos diciendo), quien, ora por la impresión producida
por la repentina aparición del luminoso rayo; ora por una violenta
convulsión a resultas del éxtasis pasional, ora pro nobis; el caso es que lanzó una violenta
patada, digna de una consumada kungfuteka, kungfunera, kungfuninana o
kungfómana (quí lo sá), que provocó la (no menos violenta)
apertura del portón trasero del M.V. de la susodicha (Wallis C.,
siempre tan hermosa y turbadora), el cual fue a impactar directamente en
el rostro del vigilante Billy Bob C. (cliente de este letrado, para
más señas), quebrantándole las prótesis dentales (endodoncia de
la mejor calidad) que, en ausencia de los cuatro incisivos
superiores, hacían las funciones iniciales de la inevitable
deglución.
En resumidas cuentas: 1ª) Que K.K. y W.C. se encontraron sus
respectivos T.T. (4x4) y M.V 2ª) Que los
susodichos (W.C. y K.K) fueron sorprendidos B.B.V. en ejercicio de
sus funciones (las de mi cliente, no las de W.C. y K.K.). 3ª) Que
W.C. lanzó la puerta trasera de su M.V. contra los implantes 11, 12,
21 y 22, de B.B.V.
Es por ello que SUPLICO que el tribunal condene a la susodicha (W.C.)
a satisfacer el importe de los daños materiales, y solidariamente a
los susodichos (W.C. y K.K) a abonar el montante de los daños
morales del otrosí de la demanda, todo ello con la correspondiente
condena en costas de la presente instancia.
sábado, 3 de mayo de 2014
EL SECRETO DE LA VIDA
Pocos saben que nací a la tierna
edad de cien añitos. De ahí que mi natural inconsciencia fuera
producto de los achaques, y no al contrario. Algunos años después,
mis ojos se fueron aclarando con la miopía, hasta que conseguí ver
el mundo en toda su pequeñez. Ahora ando ya por debajo de los
cincuenta y sigo mejorando con el tiempo.
domingo, 27 de abril de 2014
CARRIL BICIO
Habida cuenta la saturación de prohibiciones para todo aquello que
pudiera poner en peligro la moral y la salud pública, se ha lanzado
la iniciativa popular de crear un carril bicio. Por el carril bicio
podrán circular: fumadores, ludópatas, dipsómanos, cocainómanos,
heroinómanos, lectores de Boris Vian, melómanos, filósofos,
cleptómanos, e incluso usuarios de velocípedos de tracción animal
sin casco. El casco (para el animal, por supuesto) tan solo sería
recomendable -nunca obligatorio- en caso de malformaciones o anomalías tales como, por
ejemplo, la tenencia de masa encefálica.
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