Yo me crié dentro de un poema. Mi
infancia era tan inerte que más de una vez dormí sobre los nenúfares. Me pasaba
los días y las noches soñando. Si no hubiese sido así, creo que me hubiera
vuelto loco. Lo que falsamente llamamos realidad no me interesaba, incluso me
parecía una tortura: yo quería asomar los ojos en el reverso de las cosas, a la
vuelta de todas las esquinas, al otro lado del horizonte.
