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martes, 18 de junio de 2013

BLOOMSDAY 2013

Pues hubo Bloomsday en las (muy) afueras de Dublín. Ya va siendo costumbre que unos pocos nos reunamos en torno al 16 de junio, para celebrar el día en que se desarrolla la acción -y otras muchas cosas- de la novela "Ulises" de James Joyce.
Esta fotografía de la cabecera nos la envían, gracias a la intercesión de nuestro amigo Javier Lleida, desde la ciudad natal de Joyce, en respuesta a nuestra felicitación desde Granada. Se encuentran leyendo la citada novela en la torre Martello, lugar donde arranca el colosal relato de James Joyce.
Curiosamente, la ciudad de Dublín es el único lugar en el mundo donde se festeja oficialmente un libro. Cada 16 de junio ocurren en diferentes puntos de la capital irlandesa una serie de acontecimientos que rememoran la historia de Leopold Bloom y Stephen Dedalus.
Uno de ellos, quizá entre los más tradicionales, consiste en escenificar el velatorio y entierro de Paddy Dignam. Y en tan luctuosos episodios nos hemos inspirado este año para nuestro pequeño homenaje a la literatura de Joyce.
Paddy Dignam rodeado de sus deudos: Miguel Arnas, Ángel Olgoso, Rosario de Gorostegui, Luis Cerón, Celia Correa y Carmen García Tortosa
 Y allí, contritos, consternados y pesarosos -como puede apreciarse en sus rostros- los circunstantes, rindieron el último homenaje al bueno de Paddy y al padre que lo parió.
Lo de celebrar el Bloomsday es, a estas alturas de la vida, un ir contracorriente, que a la hora de la verdad nos sirve para verlas venir. El cadáver de Paddy es la historia de la literatura, que parece resistirse a morir pese a los continuos asesinatos a que es sometida.
Estar ahí, celebrando lo que el mundo ignora y desprecia, es nuestra forma de dar continuidad a la única manera que el ser humano tiene de vivir más de una vida.
¡Larga vida al muerto!

lunes, 13 de junio de 2011

BLOOMSDAY


“Nieva. Observo soñoliento cómo los copos, de plata y de sombras, caen oblicuos hacia las luces. Ha llegado la hora de variar su rumbo hacia poniente. Sí, los diarios están en lo cierto: la nieve está cubriendo toda Irlanda. Cae sobre la oscura llanura central, sobre las colinas despobladas, sobre el mégano de Allen y, más al oeste, cae suavemente sobre las sombrías y sediciosas aguas de Shannon. Cae así, en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposa, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Mi alma se sume en un duermevela mientras escucho caer la nieve lánguidamente sobre todo el universo, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.”

Este es el final del conocido relato de James Joyce “Los muertos”, incluido en el libro “Dublineses”. Me he permitido aportar mi propia traducción usando un tiempo presente y la primera persona, cosa que, en mi humilde opinión, no desvirtúa el espíritu del original y, mucho menos, la magnífica traducción de Guillermo Cabrera Infante en 1972.
Según el canon literario actual –es decir; según el canon del mercado literario- Joyce es un autor complejo, elitista, insoportablemente exigente. Según esos afortunados que consiguieron pasar de las cien primeras páginas del “Ulisses” (1922), Joyce es el cenit del estilo literario, el autor del texto más importante del siglo XX. Probablemente, y a la vista de que los autores que se decantan por el éxito en lugar de la literatura, acatando las normas decimonónicas –planteamiento, nudo y desenlace- Joyce seguirá ocupando por muchos años la cumbre de la narrativa contemporánea. Que James Joyce sea contemporáneo cien años después, no habla muy bien de los que estamos vivos.

Algunos –esperamos pasar de la media docena- de esos que se zamparon el ínclito mamotreto, nos vamos a reunir el próximo Jueves día 16 de junio a las 20 horas, en la taberna irlandesa “Hannigan & Sons” (C/ Cetti Meriem, a espaldas de “Granada 10”) para conversar con una pinta de cerveza en la mano y brindar gritando “Larga vida a Ulises”, “Larga vida a Joyce”. Seremos de esos a los que se llama ahora freaks o frikis, y a mucha honra. Nos quedaremos muy lejos de lo que estará pasando en Dublín, donde toda una ciudad estará de fiesta para celebrar ni más ni menos que un libro, el gran libro. El Bloomsday de Dublín, no puede compararse con ningún otro evento relacionado con la literatura. Ni las ferias de Franckfort o Guadalajara (Mexico), ni los torpes homenajes institucionales a poetas muertos que se suelen perpetrar por los cuatro puntos cardinales, llegarán nunca a la emoción y el cariño con que los dublineses inmortalizan a un gran escritor.
Otro irlandés de lujo, Samuel Beckett, desafiaba el talento de los escritores venideros con aquella enorme y mágica sentencia:
“Todo de antes, nada más jamás. Jamás probar, jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”

martes, 8 de junio de 2010

DIARIOS DE CABEZADEPERRO

LARGA VIDA A ULYSSES

Como unos cuantos sabemos, el próximo día 16 de junio, se celebra en la ciudad de Dublín el Bloomsday, o dicho de otra forma, la fiesta en la que una capital culta y orgullosa de haber parido al hombre que resucitó a la literatura de su inevitable marasmo creativo, recrea el día en que se desarrolla la narración de la novela Ulysses, de James Joyce. Se tiene constancia de que escritores y lectores de todo el mundo han peregrinado alguna vez en sus vidas para tomar una pinta en el Pub Finnegans.
Nuestra intención no se detiene en rendir homenaje a Leopold Bloom, alter ego de Odyseo, heterónimo del mismo Joyce y reencarnación de Alonso Quijano; queremos reunirnos alrededor de unas cervezas para brindar una y otra vez por ese milagro inmortal que es la gran literatura. Una literatura que nada tiene que ver con los mamotretos góticos que se venden por toneladas en los supermercados. Una literatura que siempre agoniza pero que nunca acaba de palmarla. Es algo que se repetirá eternamente en todos los órdenes del arte, del verdadero arte. ¿Quién recuerda a día de hoy la canción del pasado verano? Y sin embargo, sabemos que en estos momentos, en algún lugar de la tierra se está interpretando la Novena Sinfonía de Beethoven. Por eso, cada vez que brindemos y gritemos Larga vida a Ulysses, estaremos entregando nuestras almas a aquellos grandes que nunca estuvieron en la lista de los más vendidos, a aquellos monstruos que cambiaron nuestra vida para siempre, a aquellos seres anómalos que lograron estirar el lenguaje literario un paso más en este país perfecto que es la República de las Letras.
Brindemos juntos en el Bloomsday por Joyce, y por Beckett, por Calvino, por Gombrowitz, por Walser, por Kafka, por Celan, por Musil, por Bukowski, por Goytisolo, por Heiner Müller, por…. todo aquello que nos hizo crecer en nuestra imaginación sin despreciar nuestra inteligencia.


Unos cuantos perturbados de la literatura celebran el Bloomsday (16 de junio de 2010) en el Hannigans & Sons II (Plaza Fortuni), a las 9,30, con una pinta de cerveza en la mano y alguna que otra utopía en la otra.